La toma de decisiones es una de las actividades que más repetimos a lo largo del día, aunque no nos demos cuenta. Lo estás haciendo al definir como vas a ir vestido/a al trabajo, que vas a desayunar o que película vas a ir a ver al cine.

Sin embargo, hay decisiones que son más fáciles de tomar que otras. Esto es muy personal, y varía para cada persona en base a su mundo interior. De todos modos, creo que podríamos acordar que no es lo mismo elegir una pareja para compartir la vida, que decidir un destino para una escapada de fin de semana.

¿Por qué a veces nos cuesta decidir?

Las decisiones que te resultan más difíciles de tomar, y a las que le das vueltas una y otra vez en tu cabeza, están relacionadas de alguna manera con el miedo.

Y para empeorar la situación, el hecho de que no tomes una postura tiene un costo (que va creciendo a medida que pasan los días). Podemos pensar que al no terminar de tomar la decisión que tanto nos cuesta “no pasa nada”, o al menos no nos estamos “equivocando” al elegir la opción incorrecta, pero no hay nada más alejado de la realidad.

Al dilatar esta situación en el tiempo, donde evitás tomar esa decisión que tanto te cuesta, estás generándote ansiedad y estrés. También puede afectar tu autoestima, ya que estas interpretando inconscientemente la situación como algo con lo que “no podes” y que “definitivamente te ganó”.

Como te decía antes, evitar decidir está relacionado con el miedo.

Fijate: el ser humano tiene 3 reacciones posibles ante el miedo:

  • Huir
  • Pelear
  • Quedarse paralizado

Este último tipo de reacción es el que entra en acción cuando evitamos tomar una decisión. Lo ideal sería que pudieras revisar con calma en tu interior que es lo que te está dando miedo con respecto a esa decisión, y que pudieras dimensionar correctamente las consecuencias de tomar una alternativa o la otra (porque cuando tenemos miedo, solemos exagerar las consecuencias).

Guía para la toma de decisiones

Este sistema de 5 pasos, sirve para analizar una idea o proyecto, y luego tomar una decisión acerca de si tiene sentido seguir adelante con él o no.

También sirve para tomar decisiones de vida, como por ejemplo si te conviene aceptar una oferta de trabajo o volver a acercarnos a un amigo con el que nos distanciamos hace un tiempo.

Sea cual sea la decisión que tengas que tomar, vas a poder ajustar este método para que te ayude. Para simplificar su explicación, vamos a usar un ejemplo.

Supongamos que te acaban de acercar una propuesta laboral que suena interesante, pero vos ya estás trabajando actualmente en un lugar que te gusta.

Veamos como podes usar este método para decidir si el mejor curso de acción para vos es quedarte en tu trabajo actual o aceptar la oferta.

1. Recopilación de datos

En este paso vamos a investigar a fondo todo lo que podamos acerca de cada una de las dos opciones que tenemos. En nuestro caso, las opciones son:

  1. Quedarte en tu trabajo actual
  2. Aceptar la propuesta laboral y cambiar de trabajo

La idea es que escribas en un papel todos los datos que puedas conseguir acerca de cada una de las dos opciones. Podes empezar por identificar los pros y contras de cada una de las dos opciones, y luego profundizar aún más en cada uno de ellos.

Es muy importante que en este paso no olvides tener en cuenta a los detractores. Estos son las personas o las razones que están claramente en contra de cada una de estas dos opciones, y a los que solemos olvidar cuando estamos recabando información.

En nuestro ejemplo, podríamos intentar buscar en internet opiniones de personas que hablen mal de la empresa que me está acercando la propuesta, para tomar nota de las razones que destacan como puntos bajos de trabajar en ese lugar. Lo mismo haríamos con nuestro empleo actual, preguntando tal vez a nuestros compañeros que cosas son las que menos les gustan de trabajar en esa empresa. Este análisis de detractores es fundamental para evitar puntos ciegos en tu análisis.

2. Análisis de la información

Por sí mismos, los datos son de poco valor. Pero al combinarlos correctamente, podemos generar piezas de información sumamente valiosas para la toma de decisiones.

Por ejemplo, los datos de la presión atmosférica actual, la temperatura y el viento pueden no decirnos nada por si solos. Pero ante los ojos de un meteorólogo, esos datos se transforman en información al permitirle predecir que está por llover.

Y que bueno que así sea, porque con esa información, te permite tomar la decisión de agarrar el paragüas antes de salir de tu casa. 

Por consiguiente, en este paso lo que hacemos es intentar dar sentido a todos los datos que conseguimos en el paso anterior y sacar las primeras conclusiones. Para hacer esto, vamos a revisar todos los datos que hayamos anotado en búsqueda de información útil.

Por ejemplo, podríamos notar que uno de los detractores de la empresa que te acercó la propuesta suena sumamente convincente y nuestra tendencia puede ser la de hacerle caso y desestimarla. Pero si investigamos a esa persona, podría darse el caso que entendamos que es alguien que fue desvinculado de la compañía por mala performance y eso lastimó su orgullo, haciendo mucho más probable que hable mal de la compañía. Con este contexto completo, podés desestimar la opinión de esa persona por completo de tu análisis, porque al juntar los datos construiste un contexto que te permite ver “la foto completa”.

3. Tamaño y costo de oportunidad

En este caso vas a intentar cuantificar con alguna medida concreta que tengas a tu alcance, el beneficio de tomar cada una de las alternativas. En nuestro ejemplo podría ser:

  1. Si te quedas en tu trabajo, pero presionas dando a conocer la propuesta que te acercaron, podrías negociar un mejor sueldo, vacaciones, beneficios, etc
  2. Con respecto a la propuesta, el tamaño de la oportunidad va a estar dado básicamente por las condiciones laborales que te ofrecieron: % de aumento vs tu sueldo actual, % de días extra de vacaciones, obra social, etc.

Por otro lado, vas a calcular el costo de oportunidad de cada una. Esto significa cuantificar cuanto es lo que perderías si abandonas cada una de las opciones. En nuestro ejemplo sería:

  1. El costo de abandonar tu trabajo actual: pueden ser los bonos que te perderías de cobrar, un ascenso que sabés que esta cerca, semanas extras de vacaciones, etc
  2. El costo de no tomar la propuesta de trabajo: perder la posibilidad de avanzar en tu carrera más rápido, que el mercado laboral piense que no buscas trabajo y no te acerquen más propuestas interesantes, etc.

Y por último, tenes que calcular el costo de inacción. Si existe un costo por no tomar la decisión, necesitas cuantificarlo.

4. Pros y contras

En este paso, vas a volcar toda la información que conseguiste + los tamaños y costos de oportunidad en una tabla de que tenga dos columnas: una para los pros de elegir la alternativa 1 y la otra para todas las contras de elegir la alternativa 1.

Como en nuestro ejemplo la alternativa 1 y la 2 son excluyentes (es decir, si elegís la alternativa 2, estás abandonando la 1 – o sea, dejarías tu trabajo actual) podemos usar una sola tabla como la recién descrita.

Como la tabla habla de los pros y contras de elegir la alternativa 1, esta es la manera en la que volcarías toda la información en la tabla:

ProsContras
– Pros de la alternativa 1
– Contras de la alternativa 2
– Contras de la alternativa 1
– Pros de la alternativa 2

5. Decisión final

Llegaste al punto en el cual podes tomar lo que se conoce en el mundo de los negocios como una decisión informada. Esto es, una decisión sustentada con datos y evidencia, que permite minimizar muchísimo el riesgo vs. elegir puramente en base a tu intuición o a la recomendación de otra persona.

La manera de tomar la decisión es mirando detenidamente la tabla y analizando en tu interior cual de las dos columnas tiene mayor peso para vos. Este es un ejercicio de intuición y de conexión con el sabio interno que todos tenemos, que sabe perfectamente que es lo mejor para nosotros. Te sugiero que antes de analizar en profundidad tu tabla, medites unos 10 o 15 minutos para entrar en conexión con esa parte sabia de tu ser.

Una vez que estés calmado y conectado, preguntate que columna sentís que tiene más fuerza. ¿Te energizan más los pros de la opción 1, o es más fuerte el desincentivo que te produce leer la columna de las contras?

Si pesa más la columna de los pros, entonces elegirías la opción 1. Y si sentís que la columna de pros no es tan fuerte como para contrarrestar las contras, elegí la opción 2.


En tu caso particular… ¿ Qué decisiones en tu vida te están costando tomar ?