¿Qué tienen en común un emperador, un esclavo y un político?

Por un lado, que eran personas de carne y hueso, como vos y yo. Y por el otro, que se tomaron muy en serio el desafío de entender cómo vivir una buena vida. Ellos fueron los máximos exponentes del estoicismo, y te los presento: el emperador Marco Aurelio, el político Seneca y el esclavo y exiliado Epicteto.

Perdón… ¿los máximos exponentes de qué?

Del Estoicismo.

La parte aburrida del estoicismo, es que fue una escuela filosófica fundada en Atenas por un filósofo griego (Zenón de Citio) en el 300 a.c.

La parte que te va a interesar, es que las enseñanzas de dicha escuela fueron un pilar fundamental para muchos personajes poderosos de la historia, y que sus enseñanzas siguen sumamente vigentes. Personajes como George Washington, Warren Buffet o Bill Gates incorporaron esta filosofía en sus vidas con resultados que están a la vista de todos.

Conceptos principales

Esta escuela filosófica asegura que la felicidad se alcanza a través del dominio de la “virtud”.

El concepto de “virtud” de los estoicos engloba 4 aspectos:

  1. Auto control
  2. Coraje
  3. Justicia
  4. Sabiduría

Por otro lado, como te contaba en este otro artículo, el estoicismo nos enseña que lo único que podemos controlar es cómo responder, categorizar e interpretar las cosas que nos suceden a lo largo de la vida. En definitiva, refuerza el mensaje que no debemos poner nuestra atención en las cosas que nos pasan, sino en cómo reaccionamos a ellas.

Las 3 disciplinas

Intentando responder preguntas como “¿Tengo miedo de morir, a qué se debe?”, “¿Cómo puedo vivir una buena vida?” o “¿Qué puedo hacer con mi enojo constante?” fue que los estoicos más modernos como Marco Aurelio y Seneca separaron su trabajo en 3 disciplinas:

  1. La disciplina de la percepción: cómo vemos y percibimos el mundo que nos rodea
  2. La disciplina de la acción: las decisiones y acciones que tomamos. Y hasta qué punto las llevamos.
  3. La disciplina de la atención plena: cómo lidiamos con las cosas que no podemos cambiar y cómo trabajar para conseguir un juicio claro y convincente.

Los estoicos decían que, al controlar nuestras percepciones, podemos obtener claridad mental. Y que, dirigiendo nuestras acciones de manera correcta y justa, seremos efectivos. Por otro lado, agregaron que prestando atención plena a nuestro mundo interno encontraremos la sabiduría y la perspectiva para lidiar con cualquier cosa que el mundo nos ponga en frente.

Sea cual sea nuestra situación actual, estoy seguro que al igual que yo vas a estar atravesando desafíos.

Tal vez acabas de ser padre y estas nadando en un mar de inseguridad. O generás mucho estrés en tu trabajo, que no estás pudiendo evitar llevar a tu casa. O discutiste con tu pareja, y estás buscando la mejor manera de recomponer las cosas. Cualquiera sea el desafío que estés atravesando, vas a encontrar en las palabras de los estoicos consejos sumamente vigentes y certeros.

 

Ejemplos del pensamiento estoico

La tarea principal en la vida es simplemente esta: identificar y separar los asuntos de manera que pueda decirme claramente a mí mismo cuales son externos y fuera de mi control, y cuales tienen que ver con las elecciones que verdaderamente controlo.

Esta frase desarrolla la práctica más importante de la filosofía estoica: diferenciar entre lo que podemos cambiar, y lo que no.

Primero, contáte a vos mismo que tipo de persona querés ser, y luego hacé lo que tengas que hacer.

Esta frase nos motiva a la acción. Debemos dedicar un buen tiempo de calidad a pensar acerca de qué cosas son importantes para nosotros y cuáles son nuestras prioridades. Pero luego, cuando ya tenemos la dirección definida y el blanco a la vista, debemos actuar. No alcanza con fantasear, uno debe actuar. Y actuar bien, y con la intensidad necesaria.

Te considero desafortunado, porque nunca tuviste que atravesar la desgracia. Atravesaste la vida sin un oponente. Nunca nadie sabrá de lo que eres capaz, ni siquiera tú.

Esta frase nos recuerda que la vida consiste de puntos altos y bajos, y que los bajos existen para templar nuestra fortaleza interior. Muchas veces miramos hacia atrás, recordando momentos difíciles, solo para reconocer algunos minutos después todo lo positivo que vivimos gracias a ello. Sería como “Lo que no nos mata, nos hace más fuertes”, pero la versión del mundo antiguo.